VACACIONES DE VERANO

Abrimos las fronteras a Europa, y aunque no perdemos la conexión con intrenet, visitamos tan divinamente un lugar que linda España y Portugal, se trata de Miranda de Duero.

Estábamos de vacaciones y tuvimos buen verano en el Balneario de Ledesma conocido como Montepío puesto que allí iban y van los mineros y las correspondientes cónyuges de los mismos. Han formado una asociación y pagando una cuota tienen derecho a disfrutar de estos baños medicinales, son aguas tratadas que alivian problemas sobre todo de carácter respiratorio fundamentalmente la silicosis.

Al llegar al recinto, enseguida te haces con la situación, vas al médico y este te receta el tratamiento que has de seguir, luego te dan un calendario con las horas de los diversos focos de salud que te han sido recomendados, y mantienes el resto del día en distintas actividades que hacen posible una estancia en el baleario termal, de acuerdo a las necesidades que presenta cada uno.

Después del desayuno, íbamos a los circuitos termales, de allí a pasear por el camino en el cual encontrábamos un puente sobre el río Tormes. Eran dos kilómetros ir y  otros dos venir, Íbamos luego a ver la tienda, donde puedes comprar de todo. También te encontrabas con una gitana que vendía ropas y una furgoneta que vendía embutidos y otras viandas. Lo que más nos gustaba después de la siesta ya tras haber comido, era ir a la Ermita a rezar el rosario. Estuvimos una temporada encargándonos de coger la llave en recepción y hacer el rezo para todo quien quisiere. En la capilla estaba “La Santina”, la Virgen de Covadonga, a la que se reza con mucho devoción. Después había dos opciones o ir al bingo, o ir al gimnasio.

El gimnasio dejaba mucho que desear, y estaba un  poco abandonado, las máquinas casi no funcionaban, no obstante hacíamos un poco de bicicleta y un ratito en la elíptica.

El bingo fue un momento fortuito, A mí, en primera persona me tocó un bingo y gané unos 16€, lo repartí con los que estaban en la misma mesa, mi madre, mi tía y mis también tíos Casi y Nieves,  a casa uno le di un euro para jugar lo que costaba cada jugada  20 céntimos, con ello al día siguiente tuvimos la suerte de que cantó bingo mi madre. ¡Fue tan ameno y entretenido!

Después de cenar, teníamos espectáculos de grupos que cantaban y orquestas para o bien escuchar, o bien bailar. Era muy gracioso ver a los veraneantes bailando en parejas pasando un con alegría un momento tan lúdico que llenó de ilusión aquellos momentos tan felices.

Pero a lo que iba… estuvimos también en Miranda de Duero, ya que aprovechamos una excursión desde el propio balneario hasta Portugal.

Lo primero que vimos allí fue el castillo, un poco depreciado pero aún con vigencia, también en la plaza observamos las estatuas de los Lusitanos (antiguos moradores de la zona portuguesa)

Lo siguiente en visitar fue la catedral, donde pudimos disfrutar no sólo de la misma sino también de la Virgen de los Remedios (una virgen con cara como de escayola muy blanca y con pelo natural negro vestida toda de blanco), También pudimos ver el Menino de Jesús de cartulina, que reposaba en una vitrina de cristal donde la imagen estaba rodeada de trajes para poner al muñeco del cual comentamos que nos atrajo por sí mismo tanto, que no se nos ha olvidado el nombre que recibe.

El viaje al pueblo portugués resultó muy entretenido, tuvimos el correspondiente cambio de hora y pudimos terminar haciendo compras por allí, decían que había un mercado muy bueno…

Lo que sí es de destacar, y por ello muestro la foto al final del texto. Es en el cauce en del río Duero una imagen que nadie puede irse sin observar, se trata de un 2 que entretiene al turista mientras disfruta de la naturaleza.

Este fue nuestro tiempo de vacación y asueto, no olvidarnos de las comidas, estás eran de buffet, y se comía muy bien, lo aprovechamos a tope, comíamos pocas cantidades pero platos muy completos cogiendo diferentes alimentos para una dieta no sólo buena sino también especial para el paladar.

El camino de vuelta nos devolvió a nuestra ciudad de residencia, vinimos con las pilas bien puestas, y con ganas de repetir tan agradable estancia en los Baños de Ledesma.

Deja un comentario