RESPONSABILIDAD FRENTE A CORRUPCIÓN

Estar a la moda de lo que se cuece en los foros políticos y en las altas instituciones, escuchando a los políticos, nos hace recapacitar y lo que tenemos que hacer es un acto de contrición, no quizás tanto los ciudadanos de a pie como sí los gobernantes, banqueros y gestores de la política.

¿Qué es lo que ha pasado en España?

Nos estamos moviendo de una incipiente sociedad del bienestar a un país agobiado con corruptelas y corrupciones,  problemas económicos y otras circunstancias maléficas que están caracterizando esta tremenda crisis que pasa por encima de nosotros como si de una borrasca interminable se tratara, una borrasca que nos inundará tal se tratase de un diluvio.

No trato de juzgar a nadie menos si no se ha demostrado en los tribunales, pero hay cosas que acaban con la paciencia de uno no sólo hablo de los problemas económicos provocados por incompetencia de gestión, abuso de poder, amiguismo sino también y muy importante la responsabilidad de todos, cada uno en su ámbito de poder.

Muchos políticos, estén o no imputados bajo el yugo de la justicia, tienen que responder de sus actuaciones, y son los jueces, independientes y democráticos los que han de tratar con mano dura, realizado investigaciones  y pesquisas para llegar a las sentencias que apuntan con el dedo acusador a diferentes personalidades o personajillos, (no está muy claro), que en muchas ocasiones rayan la falta de ética y la escasez de valores, pero es que hay otros que además meten mano en cajas de caudales a su libre albedrío.

¿Qué hacer?, ¿cómo actuar?

Está claro que hasta que no se supere la crisis y todo vuelva a encontrarse en el mismo estado en el que estábamos: tranquilos, con una economía más o menos saneada, gozando de la calidad humana social, económica y política, en que mirábamos con optimismo, llegando incluso a la sociedad del bienestar; no podemos dejar de criticar todas las ineptitudes y negligencias, malas gestiones y abusos que encontramos en el día a día como si se tratase de algo que tarde o temprano ha de ocurrir.

No nos engañemos egoístas, avaros y cretinos los hay en todos los sitios, pero no por ello dejan de ser detestables. Esta lacra del siglo XXI que quizás ha sido igual en otros siglos con otras características o modalidades nos hace entender que la pérdida de valores es una realidad a pesar del progreso tecnológico, la evolución social o la profesionalización de la educación. Con esto lo que quiero decir es que el hombre reflexiona poco, se plantea menos cuestiones de tinte ético y busca soluciones materiales… enriquecerse, que es lo que algunos han hecho de forma literal, a base de malversación de fondos, mentiras, actuaciones egoístas y falsos trabajos que ni existían pero se reflejaban en facturas, incluso la falta de declaración para la respectiva recaudación de impuestos o la evasión de capital a cuentas en paraísos fiscales… todo ello aderezado con un poder otorgado por el pueblo , hace que los corruptos no estén claramente identificados.

Tendrían que rodar cabezas y no es un comentario baladí, fácil y oportunista sino, una manera de entender consecuentemente con las circunstancias de nuestra realidad. En otros lugares presidentes y políticos que han sido protagonistas de informaciones que chocaban con su función como problemas de faldas, u otros ecos de sociedad relacionados con la economía o de matiz criticable, aunque sólo sea por moral o ética, han dimitido, cosa que en España no parece fácil… ¿será por falta de coherencia?. Pero mientras nuestro presidente se lo piensa nuestro país está quedando como si fuese un refugio de cuatreros. En el ámbito internacional cuando saltan noticias criticables que dejan con “el culo al aire” a nuestros gobernantes, perdemos parte de nuestra buena imagen y somos tachados de permisivos e irresponsables ciudadanos que nos dejamos engañar por palabras fáciles y demagógicas, en lugar de ser escuchados como ciudadanos descontentos que nos manifestamos, independientemente del color político del voto que en las urnas decidieron quienes son nuestros representantes. No sé si hoy el voto sería el mismo.

No es capricho el hecho de pedir una dimisión de todos los corruptos, es una necesidad coherente con las circunstancias adversas por las que estamos pasando.

La corruptela de este país, se verificará  en los tribunales, pero es que “cuando el río suena, agua lleva”, y todos los cargos de falsedad documental, blanqueo de dinero y sobre todo intento de  estafa son muy graves Características que responden a la imputación en el caso llamado: “los papeles de Bárcenas”. No afectan sólo al implicado sino que la mierda puede salpicar y dar olor a importantes representantes de nuestro gobierno, a los que comento que “una retirada a tiempo es una victoria”.

El hecho de solicitar su dimisión, la de todos los que han salido a la palestra por este tema, es algo necesario para no deñar la credibilidad del país tanto en el ámbito internacional como en el ámbito del poder dentro de nuestras fronteras, es una realidad. No es la oposición la que ha de pedir la dimisión del Gobierno, es el propio presidente quien ha de dimitir en favor de la imagen de España.

Mª TERESA MENDOZA HERNÁNDEZ

LICENCIADA EN CIENCIAS DE LA INFORMACIÓN, SECCIÓN PERIODISMO

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