AL LADRÓN, AL LADRÓN

Nos parece mentira creer que nuestras cosas pueden faltarnos por el capricho de alguien que nos roba.

No hace mucho tiempo tuve la experiencia de perder la cartera, no por no saber dónde la había puesto, sino porque un “mangante” me la sustrajo del bolso. Aquello terminó con la cartera en mi poder gracias a un agente de la policía que me la acercó hasta mi casa. Estaba mojada, la había encontrado en un charco y lo que faltaba era la cantidad dineraria que aquel aciago día llevaba en ella. Sigue leyendo

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