EDUCACIÓN, UN DERECHO

Educar: es una palabra de tres sílabas que engloba toda una acción de enseñanza, formación y transmisión de conocimientos.

Es la educación una de las cuestiones más problemáticas en la organización del país. El gobierno, emulando otros gobiernos y otras circunstancias, ha creado una ley de la enseñanza, de la misma manera que otros gobiernos por lo que esta es una ley que ha sido modificada de manera periódica, según el color político reinante democraticamente.

Pero, ¿a quién corresponde la labor de educar a los niños?, ¿a los profesores, los padres, los medios de comunicación social?

No puedo generalizar ni inmiscuirme en cómo educar a los más pequeños o reeducar a personas un poco más mayores que lo precisen. Lo que sí puedo es hablar de experiencias propias donde yo misma protagonizo una educación.

Vanagloriarse de ser bien educada puede resultar arrogante, sin embargo es señal y manifestación de que se van cumpliendo los objetivos a lo largo de toda mi vida de estudiante…(lo cual no quiere decir que día a día no continúe aprendiendo).

Llegar a la Universidad con unos principios y una formación no sólo de materias didácticas, o idiomas, sino también unos valores  y una concepción de la vida es ya un adelanto, en el desarrollo personal. Esto es, tener cierta educación transmitida e interiorizada a lo largo de tu infancia y pubertad hace que durante la carrera, (donde aprendemos a pensar) comprendamos todos los porqués que nos podemos plantear. Desde el porqué de nuestra vocación, la importancia que tiene saber y entender aquello que estudiamos nos servirá para crecer en ideología, criterio y personalidad, que después se completará una vez nos licenciamos para abrirnos camino en el mundo laboral.

Lo más importante, se quiera o no, porque es una realidad, es encontrar una idea o unas ideas que nos promocionen como futuro empleado.

Así, en la Facultad empezamos a forjar nuestro futuro. Podemos apreciar cuáles son las técnicas que mejor comprendemos y que llevamos a cabo de manera incipiente con cierta profesionalidad.

Es importante tener claro qué queremos hacer y a dónde queremos llegar, entonces… potenciar a tope el raciocinio y la memoria, para desarrollar habilidades de carácter personal y social que nos ayudarán a ser personas, son cuestiones relevantes que normalmente se resuelven cuando se acaban los estudios.

La formación profesional, es algo muy trascendental en nuestra educación, consiste en el aprendizaje de los quehaceres de una profesión independientemente de la categoría que hayas alcanzado. Conocer los “entresijos” de un empleo te abre puertas en la esfera del mundo laboral.

Pero volviendo a los niños… ¡qué gran ilusión volver al cole!, bien porque inician cosas nuevas o bien por volver a ver los amiguitos de cursos pasados. Los pequeños están requeté contentos, comprando los libros, el uniforme, la ropa deportiva, y el babi, el material escolar, el calzado, la cartera…nuevo todo ello, que implica una media según los entendidos de un gasto alrededor de 800 € por niño.

Luego la educación, que es un derecho se convierte casi en un privilegio.

Esta última frase es lo que os cuestionamos desde nuestro humilde punto de vista. Nadie debería quedarse sin educación y las diferencias entre unas clases y otras de clase social… tampoco tendrían por qué existir.

Mas todo ello supone la intención de enmendar la plana diciendo que no sólo es un derecho sino también un deber con el que nos comprometemos todos.

Tener más o menos estatus social clasifica en grupos sociales diferenciando, los pudientes, de los ahorradores y además de los pobres… Esto matizando la situación y entendiéndolo a grandes rasgos bajo un concepto pecuniario, no tendría o no tiene porqué incidir en la educación. La educación es uno de los puntos utópicos a los que tendemos en su concepción de derecho de carácter básico. (dícese derecho fundamental)

Siempre buscando soluciones se han creado una serie de ayudas, como por ejemplo las becas, de tal manera que le derecho se garantiza y no por valores lucrativos, sino por cuestiones de inteligencia, esfuerzo, trabajo y vocación que coloca a cada uno en su sitio. Se puede ser pobre durante la formación y llegar a ser un médico de primera categoría. En una formación de carácter público tiene más trascendencia la cantidad de sustancia gris cerebral y más aún el trabajo diario de empeño en ser alguien el día de mañana, que la capacidad del bolsillo donde ponemos las perras.

La polémica ya ha estado servida por la nueva ley referente al corte de notas para la dotación de beca. En la carrera por formar a los futuros profesionales ser exigente creo que es imperativo de lucha franca, por otro lado dotar de una cantidad monetaria puede verse desde dos puntos de vista: premiar el esfuerzo o ayudar en una necesidad; en ambos casos, es positivo, una gracia que agradecer, que acompañado de exigencia crean cierto ambiente de disciplina.

Educar en la formación moral, es labor de padres y otros educadores. Nos gusta que nuestros hijos sientan y piensen como nosotros, por ello les transmitimos lo bueno y les señalamos lo malo de todo lo que nos afecta tratando de hacer de ellos personas (hechas y derechas). El sueño de un buen padre puede hacerse realidad en sus hijos.

Los medios de comunicación transmiten mensajes con los que nos bombardean, no sólo “spots publicitarios”, sino también emitiendo programas que en ocasiones dejan mucho que desear referente a una consolidación de personalidad irreprochable por el hecho de ser oyente o televidente…no somos inmunes a la maldad o la desconsideración social.

Aprendemos de lo que vemos, y en ocasiones la falta de moral, de intimidad o la imagen de los “friquies” que ganan dinero vendiendo su vida en ocasiones morbosa y escandalosa… eso no es educación… es más bien falta de ideas y fama poco escrupulosa.

Por lo tanto tenemos que tratar de no exponernos a modismos faltos de ética, moral o principios… ¡cuán importante es la educación!.

Cuando un derecho está protegido y amparado por la legalidad correspondiente, sólo nos queda gozar de él como de un privilegio, independientemente del matiz de deber que hemos de considerar. Alcanzar el desarrollo pleno es el objetivo de toda la parafernalia necesaria para la defensa del derecho a la educación. Hoy es inaudito que haya personas que desconocen las normas básicas de actuación por falta de educación,( lo cual no exime del cumplimiento de las mismas). Tener unos estudios o alcanzar un conocimiento técnico de la profesión que queremos llevar a cabo, es una necesidad creada, lo cual enlaza con otro derecho: el derecho al trabajo. Y es que la mayoría de la gente que está al paro, tiene la característica, de estar muy bien formado, teniendo incluso estudios superiores que si no son una traba, realmente apenas tienen sentido en el curriculum-vitae, al menos en la plaza a la que trata de acceder, que generalmente es muy inferior a su preparación.

Educar, es abrir los ojos, despertar el interés por lo que nos rodea y sobre todo, en el ámbito social, saber como enfrentarse a los conocimientos, a través de las voces que nos enseñan, en muchas ocasiones: voces de experiencia o lecciones de la universidad de la calle.

Todo es válido para entender nuestro derredor.

Mª TERESA MENDOZA HERNÁNDEZ

LICENCIADA EN CIENCIAS DE LA INFORMACIÓN SECCIÓN PERIODISMO

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