NUESTROS PAPAS Y NUESTROS MISIONEROS

Todos en algún momento de nuestra vida hemos sido aleccionados a cerca de la Historia Sagrada, la Biblia, quizás en otros lugares del mundo no hayan oído hablar de Jesucristo pero ahí están los misioneros y religiosos capaces de desarrollar una labor, no sólo de transmisión de la Buena Nueva, sino también de ayuda socioeconómica de manera eficaz. Tratan de convencerles de una historia atemporal y sagrada, pero también se muestran tal cual son, haciendo mella sobre los autóctonos de tierras inhóspitas tratándolos con toda la humanidad del mundo y lo que es más enseñarles a sobrellevar en sus paupérrimas vidas, modelos y modos de autoabastecerse y ser capaces de encontrar soluciones en sus poblados, en sus fabelas, en su barrios desestructurados, en sus chabolas.

La labor de los sacerdotes, padres de la iglesia, junto con la cúpula religiosa incluso el Papa, tienen una labor extraordinaria en el día a día.

Su trabajo no es sólo ejercer de mediador entre Dios y los hermanos cristianos, también son un ejemplo de actuaciones y actitudes que se enfocan de manera directa y sencilla a seguir una vida con sus votos que les identifican. Su voto de obediencia, su voto de pobreza, su voto de castidad, su manera de tratar al prójimo les lleva a ocupar un lugar en el corazón de sus seguidores, feligreses, creyentes e incluso escépticos que no saben muy bien que creer, pero que con su sentido común aceptan a los religiosos por su propio sentido y sentimiento de vida, una vida dedicada al servicio, a la generosidad, una vida de entrega, de oración… de las cosas buenas, se saca lo bueno.

Nuestros Papas (no olvidemos lo curiosa que es la situación de la existencia de un Papa Emérito), son la representación de Dios en la Tierra. ¡Qué decir de ambos!: Benedicto XVI ha sido capaz de negar en su cotidianidad que vivir de manera opulenta sea una necesidad para un ser que se mueve motivado por el estímulo que provoca el servicio a los demás. Abandonar  todos los privilegios de que goza un Papa, le hacen increíblemente coherente con el ideal de todo cura que se precie, orar y laborar que es a lo que se ha retirado… a orar y vivir con gran espiritualidad. Es ésta la vida que le lleva; lo que dice mucho de él. Para mí, Benedicto ha sido un revolucionario y ha demostrado que el poder en ocasiones no lo es todo, tener una conciencia tranquila e interiorizar no sólo las oraciones, sino también dedicarse a reflexionar y hacer en la vida un retiro puede ser tan beneficioso o mucho más beneficioso que tener un insigne cargo de Papa.

Por otro lado está nuestro Francisco I, “el papa de los pobres”, más revolucionario que otra cosa. Habla llana y sencillamente de cuestiones cotidianas. Nos agrada escucharle, quizás en nuestro ámbito sea debido a que es hermano latino, pero de cualquier modo nos resulta simpático, coherente y casi me atrevo a decir progresista.

Tanto uno como otro son dignos de mención como seres ejemplares. Tener una vida entregada, tener alcanzado un lugar por devoción o ser un icono de carácter público-religioso no tiene porqué transformar a las personas, estas coherentes consigo mismas, nos dicen mucho de la iglesia que siempre está en boga y moralmente se actualiza. Este domingo celebramos el Domun, el día de las misiones y desde nuestra humildad queremos dejar constancia de que nos agrada conocer a estos personajes que viven para defender una idea que va mucho más allá del idealismo.

A Dios rogando, y con el mazo dado… abramos nuestra razón y nuestro corazón, para hacer realidad los ideales.

No podemos dejar de ser conscientes de los acontecimientos diarios, en ocasiones graves catástrofes, problemas por fallos en cuanto a la técnica, negligencias en cuanto a la responsabilidad laboral, sucesos monstruosos o aberraciones de otro talante, hacen que miremos al mundo a través de una ventana y en muchas ocasiones no nos queremos asomar, pero sí se percibe, ( y no lo digo yo, sino algunas personas que entienden), que la solidaridad es algo que está ahí, que dice mucho de nuestra sociedad moderna de este siglo XXI.

Lo más precioso de esta vida es tener vocación. Cuando tienes un trabajo si lo amas y lo vives es plena la satisfacción. Vivir de la vocación es a lo que tendemos pero nuestras circunstancias a veces nos llevan por otros derroteros. Quienes lo logran se llenan de entusiasmo, alcanzan un puesto relevante y pueden dar testimonio.

Así Francisco y Benedicto tras alcanzar el lugar prioritario, también dan muestras de su humildad y su sencillez que vale más que todo el oro que pueden tener todos aquellos lugares sagrados que forman parte del patrimonio artístico-histórico.

Hoy no nos alargamos más, sólo me queda desde mi modesto entendimiento hacer una llamada a los religiosos y religiosas, que en ocasiones se olvidan de la situación real de la iglesia, me encantaría que en la celebración eucarística, tanto en las preces como después de la consagración se tuviera en cuenta no únicamente al Papa Francisco I, también al Papa Emérito Benedicto XVI. Tanto uno como otro forman parte de la cabeza central del cristianismo, y ambos son de un talante similar, digamos: “hechos de otra pasta”.

Mª TERESA MENDOZA HERNÁNDEZ

LICENCIAD EN CIENCIAS DE LA INFORMACIÓN SECCIÓN PERIODISMO

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