ATEOS, AGNÓSTICOS Y CRISTIANOS

El estudio de la religión nos lleva a cuestionar con carácter escéptico qué significa creer en Dios.

Muchos son los jóvenes que orientan su vida hacia una realidad que no va más allá de sus intereses, egoísmos o faltas de educación con la consiguiente necesidad de entender el respeto que merecen no sólo el prójimo y sus circunstancias sino también la religión cristiana y todo lo que se entiende por añadidura… si sigues el sendero de la buena moral y los preceptos religiosos.

Cuándo me planteo la necesidad de la religión… suelo pronunciarme indicando que tengo unos principios, unas ideas y unos ideales morales a los que me he acostumbrado desde temprana edad. El hecho de creer en Dios, me lleva a percibir la existencia de unos personajes históricos: María, José y Jesús, que como cristiana, infunden en mi misma el valor de considerarlos como personajes ideales de una familia a la que parece no llegare en mi existencia mortal…

No creer en Dios o practicar el ateísmo es una moda que pasará de largo, provocada por una falta de negación de uno mismo. Es, Unamuno, gran pensador, literato y protagonista de una vida llena de cuestiones trascendentales, un autor que veo como un ejemplo para entender con lógica cosas que se escapan del entendimiento humano: la poesía o la narrativa de este Rector de la Universidad de Salamanca cuyo cargo ocupó allá por mediados del siglo XX, el primer icono de unas ideas que rompen moldes, unas ideas que vienen a interpretar la existencia de Dios con la negación de sí mismo como hombre. Un hombre capaz de percibir una Fuerza Sublime muy por encima de una verdad a medias.

El agnosticismo es, una necesidad de nuestra debilidad como seres humanos. Si interpela a gente joven que moralmente no va a misa la gran mayoría considera que “Algo” tiene que existir que “no creer en Dios” no es algo absoluto, además no niegan la existencia de Algo Poderoso” que está ahí. Pues bien, ser cristiano y comprender una moral cristiana pone las cosas más fáciles, significa que existe una costumbre en tu entorno familiar que con el paso del tiempo va arraigando en unos o en otros.

Las iglesias normalmente, acogen cristianos de avanzada edad hombres y mujeres… ( más mujeres que hombres), que acuden a su visita diaria en su quehacer cotidiano, al final de la vida, a su encuentro con el Altísimo.

Conozco también gente comprometida que no olvida su labor de oración y reflexión y que en sus citas dominicales deja con sabiduría todo aquello que le ha tentado a lo largo de la semana en su vida lógica dónde es capaz de romper con la incomprensión, el odio, el mal hacer o la falsedad para abrir un huequecito en su corazón y tratar de mantener la comunicación con el Señor, de tal forma que sus tomas de decisiones o su actuación permitan entender cómo la bondad y el amor dirigen sus pasos. No podemos evitar pensar en Alguien, un Ser Supremo capaz de ayudarnos a encaminar nuestros pasos por este caminar de nuestro propio existir.

Al final está la muerte, eso es así, inevitable, pero la muerte que viene por fatalidad, es el último instante de una esperanza que se ha ido perdiendo y olvidando.

Así pues: si hay vida, hay esperanza, también quiere decir que la esperanza es lo último que se pierde, antes de perder la vida… y ¿qué es la esperanza?

Para un ateo sería creer en una existencia, que siempre ha negado… algo que aparece de forma “inaudita”: significa esto, que una realidad cuestionada por principios es una duda tremenda de donde surge la necesidad de un más allá, la falta de fe se convierte en una ingenuidad.

No sabemos si se ha de convertir… ha negado por antonomasia toda concreción de Dios, su Dios es uno inexistente. Pero creo que apela a él en sus momentos de dolor y sufrimiento hasta identificar en sí mismo su propia negación y un insuficiente pero inquietante reconocimiento de un Algo Superior que no se puede obviar pues resulta imposible.

Al perder su vida, su ser, su pensamiento… pierde la lógica de un ser superior y aun negándolo percibe la protección de su último aliento…. momento en que el Señor le acoge en el Reino de los Cielos.

Ateísmo, Fascismo…. Populismo… son tendencias de pensamiento humano que avocan al hombre a modelos extremos… que sobrepasan por exageración de ideales, los límites de la razón. Que hacen entender o sentir al hombre débil en su realidad. El hombre se protege con estos movimientos ideológicos de su propia debilidad.

María Teresa Mendoza Hernández.

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