EL TRABAJO DIGNIFICA

La otra mañana me acerqué a ver (…), qué ocurría con la cuestión matemática y los datos de los asalariados; cuestión aquella fundamental para entender con un cierto sentir personal qué es eso del paro sabiendo que se considera uno de los problemas sociales que más preocupa a los españoles. El desempleo en España fluctúa como si se tratase de una realidad relativa.

La clase social media atiende con gran interés la cuenta pecuniaria de tal manera que el flujo corriente monetario empieza su recorrido desde los bancos hasta los mercados donde el protagonista no es el consumidor  sino los productos de primera necesidad.

-¡Qué el empleo sube y baja… qué hay índices, un porcentaje!

Nosotros con nuestras maletas, con nuestros maletines, marchamos en pos del oficio que sirve para reforzar las expectativas ante los que te enfrentas en tu época de juventud.

Ya llegados a este punto de madurez, los ciudadanos que tienen sus carencias vitales y olvidan su fe no pueden convertir una realidad distinta. Van tranquilos, seguros a copar sus puestos de trabajo, para cumplir con su deber sin fijarse en los seres que han perdido sus malestares no está en la onda de la moda, sino en la página de un periódico en forma de esquela.

-¡Denme algo por favor, qué tengo hambre!

Así gritan algunas voces discordantes que nos hacen olvidar el sentimiento de fraternidad, que transforman la paz en bullicio, qué hacen enemistar al hombre con su conciencia.

Trabajar es la forma de emplear el tiempo en un quehacer qué dignifica. Estar en situación de desempleo, es caer en una especie de “lacónico” dolor. Te adormece y aborrega, mas buscamos soluciones.

-¡Si se cierra una puerta, se abre una ventana!

Buscar el dinero hasta debajo de las piedras se convierte en una manera sacrificada de alcanzar la meta.

Todo es tan sencillo como creer que puedes trabajar.

-¡Diste una patada a una lata vacía de cerveza y salió el mago de los deseos!

-¡Te has colocado, has encontrado tu puesto de trabajo!

Son todas las frases entre admiraciones (¡!), las voces de una manifestación dónde la gente ha salido a la calle a vociferar que: ¡basta ya!, que: ¡no somos marionetas!

-¡Nos movemos para aprender a distribuir con celeridad el tiempo libre, mientras preparamos ¡nuestra vuelta al cole!

El sentimiento de ver perdonado el pecado de nuestros primeros padres: (Adán y Eva), y de ver el trabajo y el sufrimiento como modo de reconciliación. El trabajo, la tarea de Sísifo que todos los días carga rodando la piedra rocosa y redonda que él mismo eleva siguiendo los designios del Señor.

Cómo digo, me acerqué  a ver (…) la oficina del Inem (Instituto Nacional de Empleo) y caí en la cuenta de que si se está parado lo mejor es acudir a la “madre” administración para proteger el destino, para sentir el amparo tanto sólidamente con una percepción o como un subsidio por desempleo.

Pero siempre con la vista puesta sobre la realidad me doy cuenta de que he cotizado durante un tiempo y he tenido derecho a una percepción durante un año viviendo de la Providencia, y aunque tenía cubiertos mis derechos a la Seguridad Social, vivía la incertidumbre de un puesto de trabajo aún sin cubrir, pero abriendo mis ojos a las nuevas expectativas.

-¡Padre y madre, estarían orgullosos!  Sobre todo si llegan a saber que me gano el pan con el sudor de mi frente.

María Teresa Mendoza Hernández.

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