PULSION ¿ES EL SENTIMIENTO COMÚN DE LOS ARTISTAS?

Fernando San Basilio y Joana Bertholo como escritores y André Fonseca y Mónica Aranegui, como actores… éramos allí unos cuantos  los que nos planteábamos cual es la verdadera importancia de ser artista.

Nuestro compañero Joaho lo logró un año más… en la Casa de las Conchas se hermanaban los dos países de la Península Ibérica: España y Portugal. ¿Cómo? a través de charlas para conocer al autor, lecturas para disfrutar de sus obras y los perfomances (disciplina moderna de la expresión artística que provoca al público tratando de conseguir su interacción a partir de la escenificación como recurso para entablar una comunicación cuyo fin no es otro que entretenerle).

Ha sido el pasado un fin de semana grato y productivo.

Los protagonistas nombrados al inicio de este escrito pero a título personal, de manera independiente, presentaron sus trabajos que llegan al público para ser leídos o provocar la experimentación artístico-escénica. A partir de ahí nos gustará entender las personalidades de cuatro “magos”, capaces de comunicar y transmitir algunas ideas, ilusiones, vivencias que conjugadas y canalizadas como una pulsión crean arte. Todo parte de un impulso o tendencia psicológica que canaliza el instinto. Esto es, le da un significado, utiliza la razón para satisfacer una necesidad vital, lejana, indeliberada, que alcanza significación cuando es tratada por un ser racional

La pulsión, si bien no es manifestación con intención deliberada: “adrede”; sí es fruto de una razón del instinto… es el hombre, en sentido ambivalente varón, mujer quien representa con las mejores herramientas de los valores humanos sus creaciones que no son otra cosa que la manifestación real de su personalidad.

Con esta intención, captar al artista nos queremos acercar hoy a estos cuatro protagonistas echando una ojeada, mirando sutilmente con detenimiento sus manifestaciones para hacernos una idea o simplemente ser receptores de una comunicación rica en matices.

San Basilio, irónico y agudo buscaba la mejor definición de marketing, quizás ser crítica en exceso no es lo más afortunado pero sí mostraba una forma de diferenciar la ficción y la realidad dándole a los problemas reales, la importancia que sin duda tiene. Independientemente de cómo se gana sus garbanzos, es un hombre rico en artificios… lo que deducimos de su confesión acerca de su capacidad de trabajar en el mundo de los libreros, sus talleres de escritura creativa, que no sabemos si antepone o prioriza a su actividad como novelista o escritor.

Joana Bértholo nos ha parecido una mujer genuinamente imaginativa. Capaz de sentir escalofríos y con un pudor personal loable aleja su trabajo de lo que podía parecer una prostitución de su biografía. En aquella reunión entre personas inquietas, con ansia de entenderla nos relató, (resultó precioso) cómo un primo de su padre y ella misma se entendían a sí mismos como artistas y encontraban una “h”. Una letra en su apellido: Bértholo y no Bértolo como escribía su padre a quién ella pidió permiso en determinado momento para llevar una h de más. Joana  encontraba su realidad de vez en cuando, según nos comentó había momentos en que percibía que sus escritos llegaban a alguien, algún lector, aquellos quienes querían percibir e interpretar sus escritos. Quizás incluso comprarlos. Según nos dijo atendía a su propio modo de escritura, buscando vivencias, pensamientos, lecturas de donde partían sus musas. Ella, portuguesa de nacimiento, pero con gran dominio de idiomas encontraba satisfacción en crear, sin tener por qué escribir a cerca de su propia vida.

André Fonseca es un atractivo caballero portugués al que el problema de la lengua resultaba convertirse en un hándicap para llegar a su público, sin embargo es uno de los pioneros de los “perfomance”. Una disciplina escénica que está en boga. Su trayectoria le ha llevado por diversos países pero vive afincado en Oporto.

Mónica Aranegi nos embaucó con su relato paterno filial en que hablaba a cerca de su infancia. Destacó los viajes en la auto-caravana de su familia y su afición por los libros. Costumbres y vivencias que heredó en el seno de una familia unida de la que hablaba con sencillez y claridad. Nos dio a entender que para ella el arte era como la magia. Una magia que percibía como la ilusión de las sorpresas. Eso entendimos aunque no utilicemos las palabras textuales.

Por último quiero destacar el papel de los moderadores que estuvieron a la altura de las circunstancias. Gracias a todos por este encuentro grato y fértil. La reunión en que participamos llevaba por título: “De un lado a otro. Miradas contemporáneas”. Un encuentro anual que viene desarrollándose hasta hoy durante un lustro.

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