LAS FIESTAS EN AÑO BISIESTO

Mientras vamos calentando motores para vivir la fiesta del Carnaval que se iniciará el domingo 7 de febrero, esta semana que llega la primera del segundo mes del año, nos encontramos con dos momentos festivos que si bien forman parte de la tradición, no exime a ningún trabajador de ir a su puesto de trabajo.

Entre la festividad del día 2, de las Candelas y la manifestación festiva del día 5, día de las Águedas, el día 3 del mismo mes, llega la celebración de San Blas: “Por San Blas la cigüeña verás y si no la vieres buen año de nieves”.

El año presente es un año bisiesto cosa que ocurre cada cuatro años, y el hecho de que vayan transcurriendo los meses hace que fijemos nuestro interés en las jornadas lúdico-festivas que nos traen reuniones y encuentros para hacer de nuestro devenir un tiempo de desahogo y una excusa para concelebrar y no sólo celebrar unas datas que se repiten cada año pero cada año trae su propia manifestación-

El martes es el día de las Candelas o como se puede también decir, la Presentación del Señor, la Purificación de María, la Fiesta de la Luz o la propiamente Fiesta de las Candelas. Se rememora que Cristo, Luz del Mundo, es presentado por su madre en el templo viniendo a iluminar a todos como las velas o las candelas.

El miércoles, ya hablamos de Blas de Sebaste venerado como San Blas que fue médico, obispo y mártir cristiano. A parte de lo que indica la voz popular rica en refranes no podemos perder de vista a un personaje como éste, patrono de los enfermos de garganta y de los otorrinolaringólogos, podemos buscar amparo con la gargantilla que lleva su nombre que, bendecida nos la ponemos al cuello buscando protección. Luego el miércoles de ceniza es prendida con fuego y se convierte en ceniza. Este año dicho miércoles cae en 10 de febrero (con él se acaba el Carnaval y se inicia la Cuaresma). Este día se caracteriza por la celebración de talante religioso, en que el sacerdote nos dice: “Recuerda hombre, que polvo eres y en polvo te convertirás”, mientras nos marca dejando la ceniza con una señal de la cruz sobre la frente. A partir de ese día podemos vivir en ayunos y abstinencia durante los viernes de las semanas anteriores a la Semana Santa, que este año llega muy pronto: “Pascual marcial, (de marzo) hambre y mortandad”. Quizás sea esta otra característica de este año que va llegando.

El viernes día cinco de febrero son las mujeres las que toman el bastón de mando. Si bien la mujer parece haber estado sometida, durante la existencia humana, al hombre, con esta celebración se manifiestan como dueñas y señoras, amas y jefas que en el día de las Águedas se atreven a pedir dinero a los hombres para ir a festejar y deleitarse en reuniones dónde las viandas y los licores corren para que ellas sean agasajadas y consideren la importancia de este día, sobre el que según cuenta la tradición se evoca una mujer virgen y mártir del Siglo III, siciliana, a la que se recurre con los males de pechos, partos difíciles y problemas con la lactancia. Como vemos todo son cosas propias de mujeres.

Nuestro devenir diario por lo tanto nos lleva a entender este año que si bien viene cargado de ilusión por el hecho de ser tiempo vivido trae consigo unas notas propias que le hacen destacable:

  • Es un año bisiesto sí, pero además algo que sólo ocurre cada 823 años es que el mes más corto del año tiene cuatro lunes, cuatro martes, cuatro miércoles, cuatro jueves, cuatro viernes, cuatro sábados y cuatro domingos.
  • Es un tiempo en que los malos agüeros dejan su despropósito considerando que la climatología nos esté haciendo sufrir un invierno poco común. Los almendros ya en flor se han adelantado un mes y las aves no han iniciado su migración. El hecho de ver a la cigüeña nos habla de un tiempo especialmente frío, un año de gélidos días que parece no cumplirse. Hablamos de un hielo tardío, (este año no ha helado hasta finales de enero) que puede hacer mucha pupa a los agricultores, que puede depreciar los productos de primera necesidad y hacer nula la existencia de excedentes.
  • Este año además podría ser un año como indica el refranero, ya hemos hecho referencia a ello, en que la Semana Santa cae en marzo… viene muy pronto y todo indica que habrá hambre y que la mortandad hará estragos en nuestro vivir diario, por todo ello, motivar nuestro existir con celebraciones que nos sacan de la rutina y nos hacen crecer en experiencias, vivencias… juergas compartidas pero sin que las circunstancias nos pillen desprevenidos.

Las fiestas son dignas de ser disfrutadas pero si algo nos indica que todo se va a poner en contra del hombre habría que poner el remedio antes que caer en el mal. Si llegan momentos de crisis puede que no sea tanto por la burbuja inmobiliaria que tanto daño nos ha hecho, pues si hay pobreza en el campo, esa pobreza no tiene solución. En nuestro vivir día a día, hay que poner los pies en la tierra y la climatología puede hacernos daños irreparables.

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