EN LA HUMANIDAD: ¡HAY COLOR!

Saber si alguien es digno, por ser él mismo su propio espejo,de representar la imagen de alguien importante y relevante es mucho suponer a cerca de las diferencias sociales; unos sí y otros no, ¿por qué?.

No podemos olvidar algunas cuestiones que nos han hecho daño: la persecución de los judíos en favor de una clase aria superior, las desigualdades económicas que se traducen en menos facilidad de vida o más complejidad para alcanzar el progreso… me refiero a colonias en países tercermundistas, lugares dónde la solidaridad hace mucho  y tiene mucho por hacer.

Pero, ¿hasta dónde el hombre y la mujer pueden ser concebidos como seres puramente genuinos?: ser igual con los iguales y desigual con los desiguales.

A veces se nos escapa de nuestra concepción de la realidad pero en verdad existen seres excluidos de una sociedad que se muestra caprichosa y donde el tener cuenta más que el propio ser. Muchas de las diferencias que encontramos son las que remarcan los matices de valor calculable o económico.

Tener una mejor posición o poseer patrimonio personal son  indicios , de una desigualdad que juzga con crueldad y fríamente en las comparaciones entre unos y otros ciudadanos. Pero yendo más allá y fuera de lo pecuniario u oneroso nos encontramos con una capacidad personal propia de seres humanos. La dignidad, la honestidad, la moral intachable, la ética y el carisma tienen mucho que decir unos de otros.

Utilizar clichés para considerar a los demás en su propio ecosistema como alguien capaz de desarrollarse como persona puede ser más bien negativo… cada persona es un mundo, cada ser vivo tiene sus armas o sus instrumentos para dejar constancia de su existencia, un vivir o un desarrollo que produce cambios y muestra ejemplos que socialmente ayudan a comprender por qué cierta persona alcanza credibilidad o incluso llega a los medios de comunicación como baluarte de algo poderoso. Saltar a la arena del foro público o aparecer en los mass-media por tener algo que decir o algo que contar es dar un paso hacia adelante. Pero, ¿es por eso qué eres mejor o peor?… creo que no, simplemente es que lo focos del cañón de luz (como en el teatro) dejan asomarse al pueblo a ver la imagen de un nuevo protagonista.

Al aparecer en el espacio público puedes sufrir consideraciones más o menos perversas sobre ti mismo, tendrás tus fans y tus detractores peor en verdad serás tú mismo. Para entender las críticas que los demás elaboran por tener su propio criterio sobre los protagonistas de la sociedad, hemos de practicar todos lo que se conoce como empatía, que consiste en ponerse en lugar del prójimo… por eso si alguien entiende es porque o bien con conocimiento de causa por propia experiencia o bien por utilización de esta técnica es capaz de ponerse en el pellejo del otro, del alter-ego.

Entender por qué unos llegan y otros no, o por qué unos viven felices y otros no soportan el peso de sus problemas hace diferenciar entre unos y otros modos de presentarse a sí mismo. Pero ¿hasta dónde somos iguales? La igualdad es una característica a la que tendemos como poseedores que somos de un deseo de ser medidos todos por el mismo rasero.

Nuestra vida es perfecta y una de las cosas que más nos gusta es que “hay color”: diferenciar unas y otras cosas es enriquecedor y tal vez la igualdad sólo es una característica para ser tratados de manera tal que la justicia cumpla siempre con su deber de dar la misma oportunidad a todos los hombres y mujeres que viven de cara a una realidad justiciera.

Ser igual o diferente en tu lugar de origen, tener una ideología que se aleja de lo común, ser discriminado por diferencia de sexo, no ser respetado en tus creencias o costumbres… todo esto es relativo pero se puede observar bajo dos puntos de vista por un lado hemos de ser respetuosos y honrados por ser cómo y quiénes somos, pero además por otro lado no debemos de ser anulados por circunstancias personales que se muestran como distintivo.

El hecho de ver en los demás una imagen que nos evoca algo que hemos vivido, que somos iguales y por tanto la ley consuetudinaria tiene su razón de existir hace que se regularicen y generalicen circunstancias comunes a todos, pero el hecho de que unos y otros tengan sus diferentes consideraciones u opiniones hacen que la riqueza cultural, idiosincrasia y cosmopolitismo sean muestras agradables de una sociedad rica en valores, una sociedad dónde todos tienen cabida.

Esto a veces es difícil, pero un ejemplo de buena igualdad consiste en la existencia de asociaciones y defensores de los estratos sociales más dolidos, me refiero a los discapacitados o minusválidos que poco a poco van normalizándose lo cual se refleja en las ayudas del estado para la contratación a personas con alguna dolencia o alguna enfermedad que hoy en día ven sus sueños cumplidos, hechos realidad. Todos tendemos a buscar el bienestar y todos tenemos derecho a ello sin que se menoscabe nuestra actuación cuando acudimos al mercado laboral.

Por último, vivir y defender la vida es lo normal, y si hay personas con distintas características esto significa que en la vida ¡hay color! Y es maravilloso. Conocer a los otros, ponernos en su lugar y entender la vida desde perspectivas nuevas hacen del ser humano, un ser superior.

Mª TERESA MENDOZA HERNÁNDEZ.

ESCRITORA

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