MAYORES, VOZ DE LA EXPERIENCIA

Desde que el hombre y la mujer existen han buscado fórmulas para alcanzar una vida más larga y con mejores condiciones. La eternidad, no la hemos podido comprobar, es el reflejo de una cualidad propia de Dios. Vivir eternamente, sin fin… sería la panacea de la humanidad, hoy por hoy vemos de vez en cuando noticias de personas que son capaces de vivir algo más que un siglo.

Alcanzar y superar los cien años son síntoma de una población con mayor esperanza de vida.

La longevidad que se define como: “término medio de la duración de la vida en algunas especies”, ha cambiado… en concreto, en la especie humana ha sufrido una variación a mayores, una variación positiva.

Nuestra población durante las últimas décadas ha modificado sus referencias de análisis poblacional, de tal manera que los mayores son más mayores que antaño y el número de niños ha decrecido de manera evidente.

Los trabajadores o porción de censo que se sitúan en un rango de edad entre los treinta y los setenta años suponen el grueso de una población denominada activa. Esto se ve en ocasiones minorada puesto que mucha gente licenciada o preparada en la destreza de un oficio se ven abocados a marchar al extranjero, todo esto se refleja en que el Estado Español pierde riqueza, le faltan gestores españoles o están escasos de empleo para los autóctonos que se ven desplazados de sus Comunidades y marchan a la ventura en pos de un futuro que si bien incierto, se presenta como alternativa.

No es el problema del paro lo que hoy nos inquieta, hoy quiero señalar que el hombre progresa, en búsqueda de una vida mejor, el hombre desarrolla todo tipo de avances para alcanzar un nivel de vida óptimo todo ello le está dando como resultado familias más pequeñas, (antiguamente no hace tanto tiempo, pasada la dictadura franquista, tener cuatro hijos se empezaba a considerar familia numerosa… hoy son sólo tres vástagos los que se identifican con esta denominación). En la actualidad la característica se presenta como tener hijo único o como mucho dos, todo esto puede ser fruto de muy diferentes circunstancias sociales, desde una mejor planificación familiar, hasta una tardía emancipación de casa de los padres.

Vivimos y luchamos para tener un mayor bienestar, lo que nos está llevando a una sociedad antes ideal o utópica en la que el hombre y la mujer trabajan por igual e incluso comparten las actividades de cuidado y educación de sus hijos. El hecho de ocupar un puesto con responsabilidad laboral y tener una aséptica vida familiar son indicios de un desarrollo interesante de la humanidad

Nuestra sociedad más envejecida o nuestros ciudadanos más longevos (expresión de una misma realidad pero bajo un prisma positivo),nos indica indefectiblemente que hay un progreso, que hay una mejoría en su calidad de vida.

Normalmente los mayores no trabajan o al menos no lo hacen de manera retribuida, pero ellos quizás estarían de acuerdo en  ocupar puestos de carácter consultivo… son ellos los que entienden de la vida, son ellos la voz de la experiencia, que es la madre de la ciencia. Son, no lo olvidemos, un grupo interesante de votantes para los procesos electorales, constituyen además una población con más riesgos de sufrir carencias de salud, además de ser los abuelos y bisabuelos que ayudan, con su saber hacer, a sus descendientes tanto hijos o hijas como yernos o nueras.

Los mayores también están sufriendo la crisis, algunos están sufriendo el “gran timo” de las preferentes, otros con mejor suerte vive una maravillosa jubilación y dedican su tiempo a emprender estudios en la universidad que llaman “de la experiencia”, o viajan a lugares de climatología agradable. También hay personas mayores que tras haber vivido un tiempo de su vida generando riqueza, trabajando en una u otra actividad o gestionando empresas con afán lucrativo, se olvidan de trabajar sólo para ser remunerados y se convierten en voluntarios de ONG´s o fundaciones sin ánimo de lucro de tal manera que echan una mano dando soluciones a jóvenes, niños y adultos que están excluidos o en riesgo de exclusión de un sociedad que no se resigna a la pobreza.

Se me ocurre además una idea basada en la búsqueda de soluciones coherentes que nos llevaría a pensar con  orgullo, que nuestros mayores, los que bien puedan ocupar su tiempo, podrían tener puestos en el Senado del Parlamento Español, así pasamos de una crítica destructiva que por un lado habla de la desaparición del Senado… y por otro lado de una realidad vital del hombre mayor que no trabajaría por dinero, sino que estaría ocupado en  cuestiones de política, de creación legislativa.

Son ellos los mayores, voz de la experiencia, los que cada uno en su materia podrían trabajar por “amor al arte” como vulgarmente se dice de una ocupación de trabajo de buena vecindad. Sin estrés, sin  problemas económicos, simplemente dando soluciones, son ellos los que hoy tienen en sí mismos la responsabilidad de hacer de nuestro vivir… un mundo mejor.

Con esto no quiero decir que ocupen puestos de trabajo, y que los adultos o jóvenes no puedan desarrollar sus actividades, no… se trataría de creer que los adultos son válidos y por ello deberían ocupar en fundaciones, empresas, etc… un puesto como personal consultable.

Mª Teresa Mendoza Hernández.

Licenciadas en Ciencias de la Información sección Periodismo

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s